Los primeros días del alumbramiento sucedían en un erotismo que ahora nos resultaría aberrante. Bestiales formas se entregaban a sus instintos.
La sexulidad actual es diversa, y sus circunstancias, pero íntimamente nada ha cambiado.
El monstruo marino gira en torbellinos, cada uno de sus brazos tiene herramientas-llaves distintas que crean o destruyen. Sólo al unirse las ocho el monstruo mismo muta en la novena llave.
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